No esperen una crÃtica demasiado objetiva, Iron Maiden es la banda que me formó en el Heavy Metal y representa todo lo que este género significa para mÃ. Asà que, repito, no esperen una crÃtica objetiva.
Es cierto que el show fue corto, apenas una hora y media. Pero la mejor hora y media posible.
Es cierto que el volumen no era lo más alto del mundo. Pero el sonido fue impecable, y en todo caso, que el griterÃo y los coros de la gente tapen por momentos a la banda no es un defecto de la música, sino una virtud de nuestras gargantas populares y a prueba de agudos.
Es cierto también que el escenario estaba bastante bajo. Pero bueno… será que el metal no es para petisos (como Bruce Dickinson, dicho sea de paso).
Todo eso es cierto, y mil cosas se pueden decir del recital de Maiden en Ferro, quizás todas ciertas. Pero una es más cierta que todas ellas: si mirás el set list, llorás. Imposible obviar el escalofrÃo cuando terminó el pedazo de discurso de Churchill que también abrÃa el Live After Death, el registro mÃtico del tour de presentación de Powerslave en el 85 y uno de los mejores discos en vivo de la historia heavy, para sacudir con las notas de Aces high. La garganta puesta a prueba con 2 Minutes to midnight, y el corazón con Revelations, y no sigo porque me pongo cursi. El sonido bajo en algunas partes del campo, por lo que me dijeron desde otros puestos de observación, no por eso dejó de ser prolijo. Todo se escuchó, y no tuvimos que
aguantar los molestos problemas de micrófono que padeció Bruce las dos últimas veces que vinieron por acá.
El salpicón de temas de los 80 (Fear of the dark fue el único fuera de esa década) trajo sorpresas interesantes (o no tan sorpresas, en realidad, porque la lista de temas se conocÃa desde hacÃa tiempo). Uno de los momentos más destacados fue la eterna y épica Rhyme of the ancient mariner, con sus más de 13 minutos de altibajos emocionales.
Un par de comentarios sin mala leche: se notó que Janick Gers sobraba. Casi todos los temas fueron de la etapa en la que la dupla de violas estuvo compuesta por Adrian Smith y Dave Murray, por lo que en la mayorÃa de los solos el bueno de Janick se quedó boyando, haciendo malabares y cagándose de risa de lo divertido que es vivir sin laburar.
Cuando llegó Heaven can wait, hicieron el viejo acting de un montón de fans coreando en el escenario. Fugaz e innecesario, si me preguntan, pero en realidad es resentimiento por no haber sido uno de ellos. Qué se le va a hacer.
Y el último comentario: The trooper vino acompañada, como hace años y años, de banderas británicas. Algunos salames insisten en chiflar y gritar “¡Argentina!â€, mientras a los ingleses parece importarles cada vez menos este cliché criollo. La verdad es que tampoco merece tanta discusión el tema, simplemente me parece que en algún momento llegará el tiempo de madurar y empezar a tener una visión más amplia o relajada sobre algunas cosas. Si un tema te cuenta la historia de una guerra entre británicos y rusos, no veo por qué es desubicado o provocativo mostrar una bandera británica. Es como decir que Spielberg es antisemita porque en La lista de Schindler aparecen banderas nazis. Crezcamos y entendamos que una bandera no es más que eso: un trapo. No deberÃamos darle tanta importancia.
En fin, y volviendo al recital propiamente dicho, pasados clásicos como Run to the hills, The number of the Beast, Powerslave y Iron Maiden, los seis metaleros se llamaron a silencio y se fueron a cuarto intermedio con ovaciones. Sorprendente lo carismática que es en este paÃs la figura de Nicko McBrain, mucho más que cualquier otro miembro de la banda, y más considerando que no habla, está escondido atrás de novecientos platillos, y compuso un solo tema en toda la historia de Maiden (y no está tan bueno el tema, tampoco).
La vuelta final a las tablas vino también con sorpresas. En este caso, dos temas para mà inesperados (no recordaba que los tocaban) de Seventh son of a seventh son: Moonchild y The clairvoyant. Un cierre más que ambicioso con Hallowed be thy name, un canto a los condenados a muerte, y se acabó. La verdad es que tuvo gusto a poco, pero no por eso debemos dejar de agradecer la posibilidad de ver un show de este nivel, y compartirlo con gente que se lo merece.
Ah, me olvidaba. Todo bien con Lauren Harris, está buena y le pone onda… pero la próxima vez traigan un soporte decente. A ver si se entera Ozzy de lo que pasó y la trae a Kelly…
| Calificación: 9 |
| Sonido: 7 |
| Pogo: 9 |
| Chicos/as: 9/1 |
Nota por Nicolás Salvarrey
Fotos por Diego Paruelo


[...] Es de destacar que hayan cambiado un poco el setlist con respecto al show que brindaron en Ferro el año [...]