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De tanto escuchar voces y opiniones, validas por cierto, acerca de que el rock ya no es eso que solía ser, una nostálgica visión señala que ya no tiene los rasgos y características que eran su marca registrada: la actitud, ser contestatario, ser frontal y en muchos casos, original.
Es cierto tal vez que la crítica desenfrenada a estas grandes reuniones de viejos dinosaurios del rock nos hace descreer de todo y de todos, parece ser que estamos presenciando una gran estafa pero con el gran consentimiento de todos, no hay trasgresión ni letra chica aquí. Ponemos el gancho para que ocurran estos multitudinarios eventos.
Es cierto que las propuestas no suelen ser del todo novedosas, que en los conciertos no se siente el peligro y la “suciedad” de antaño, ahora es gente “bien” que ya no usa encendedores ante un tema lento, prende su último celular y es cierto también que los tickets ya no tienen stickers, ahora se compran a precios astronómicos y en cuotas a veces. No hay que hacerse el distraído y solamente quejarse como sí esta realidad hubiera surgido de la nada, el rock tal vez está así porque perdió la oportunidad de seguir siendo como antes. Luego de ese fatídico incendio de hace un par de años se concretó la definitiva transición hacia un rock enlatado, caro y “seguro”. Es cierto también que no está de más echar un vistazo a lo bueno del pasado cuando hay un gran vacío en el presente.Es bueno también criticar lo que vemos, porque renueva el debate y porque a veces el bolsillo dice basta.
La gran pregunta que surge es: ¿Cómo se llegó hasta este estado actual del rock? Hacer un culto a las bengalas de la gilada y al protagonismo del público puede haber sido el gran error o acto premeditado que puedan cometer los rockeros, caer en esa excesiva demagogia a veces, ponderando el barrio hasta el hartazgo y dividiendo las aguas. Habría que darle protagonismo a quién corresponda de una vez por todas.
Un interés excesivo de los grupos argentinos por aparecer en los rankings de las radios para adolescentes, FM Hit, FM 100 etc. Y no olvidar también una gran dependencia de la imagen, apareciendo cada vez más en programas de Much Music o e Mtv.
Un desesperado interés por ser producidos por Gustavo Santaolalla, nadie discute su capacidad para crear sucesos pero también es cierto que les da un sonido uniforme a todos los grupos que buscan ser producidos por él.
El rock se consigue muy poco en el under, hoy es más fácil obtenerlo comprando un nuevo celular o yendo a un supermercado.Nadie debería sorprenderse por el estado actual de nuestro rock.


Coincido con vos en muchas de las opiniones acá vertidas. Ahora bien, la pregunta no sería más bien ¿qué hacemos para revertir esta situación? Yo tengo una banda (Tropelía), y para tocar, tengo que pagar. Así son las cosas. No hay circuitos de bandas copados porque el público apuesta a los viejos conocidos. Para colmo, vivo en Gral. Rodríguez, que vendría a ser una especie de pozo cultural entre Pilar, Moreno y Luján, donde ni siquiera hay un teatro.
Muchas bandas under – entre ellas nosotros – se refugian en la incierta difusión que les puede dar internet (myspace, lastfm, purevolume, etc.), anotándonos en concursos de credibilidad muy cuestionable, sin darse cuenta que la verdad de la milanesa está en el vivo, arriba del escenario, donde la respuesta del publico es palpable.
No sé, a mí se me hace que la gente escucha mierda porque es más fácil, y las bandas se dan por vencidas porque es difícil. Hay que tener huevos y seguir para adelante sin dar el brazo a torcer.
Saludos.
José
Nuestro rock ha sido deformado, amigo mío, por el propio público. Si no somos exigentes con el arte que consumimos, difícilmente nos den de comer algo más que heces. Tenemos el rock que nos merecemos.
Por suerte, para los que creen que merecen más, hay herramientas y formas de acercarse a artes más dignas y menos tribuneras y baratas.
Mi comentario se llama, bien tribunero, Vamos las Bandas!!!!Creo que el discurso de los medios hace que creamos que hacer arte y ser exitoso significa que te “descubran” en myspace o uno de esos y despertarte un día, cual “de mendigo a príncipe”, con un contrato con una discográfica y un palo verde en el bolsillo. Y yo les diría a todos los que creen en ese discurso, primero que desconocen por completo la historia del rock, y segundo, que se curtan!!! Los Babasónicos podrán ser una porquería ahora, pero se pasaron 10 años remando desde el under haciendo cosas que, pueden gustar o no, pero eran novedosas y de calidad. El Otro Yo lo hizo siempre desde la independencia. Cuando se separó ANIMAL, Carajo empezó desde abajo juntando gente. Y en general es muy parecida la historia de todas las bandas!!! Y también en general, los casos en que se despertaron príncipe o princesa son productos de muy mala calidad o directamente mera mercancía. Existe el camino… VAMOS LAS BANDAS!!! Que se curtan los malcriados y que salgan a tocar, a invertir y a animarse… hay una posibilidad de que la historia les demuestre que tenían razón!!!!