FOTOS POR JORGE SEBASTIÁN NORO
Un no descubre nada si dice que Banda de la Muerte basa su propuesta en la furia y en la contundencia. Esta vez, acompañados por un sonido muy potente y claro que supieron aprovechar, los muchachos sonaron más ajustados que nunca. Entonces, su particular mezcla de estilos golpeó en la cara – para bien – de varios que solo habían ido a ver a Los Natas. “Dos Huesos”, la canción para bailar con tu chica “Madera Sagrada”, el temazo – no me canso de decirlo – “Cuando No Hay Mas que Perder” y “Esqueleto” –donde subió como invitado Sergio Ch en voces – sumados a un tema nuevo con machaque a lo Slayer pero sonido a lo Danzing, fueron algunas de las canciones que arrancaron varios aplausos y muchos comentarios positivos. La Muerte va creciendo a pasos agigantados. A seguir rockeando.
Luego de pasar casi todo Marzo en gira europea, Los Natas eligieron La Trastienda para reencontrarse con el público de Capital. Da la impresión que el local de San Telmo es mas amigable para cierto público que sigue al trío con cierta asiduidad, pero que elige con detenimiento a qué tipos de lugares concurrir. Tal vez esto explique la variedad de looks y de caras que llenaron el recinto de calle Balcarce con ganas ciertas de reencontrarse con la banda.
Cuando uno va a ver un show de Los Natas uno tiene que saber de antemano que la deformidad que suelen tener sus canciones, se va a acrecentar para convertirse en algo nuevo e indefinible. Tal vez por eso es aconsejable entender cada show como un gran viaje musical pesado y volado en el que uno puede detenerse en algunas estaciones a disfrutar.
En medio de acordes monolíticos y pesados “Planeta Solitario” de Corsario Negro, fue una de esas estaciones en donde uno parece querer quedarse reposando al infinito. Sin embargo “La Campanadas” y “Amanecer blanco” nos sacan de ese amigable letargo y llevan directamente al todavía reciente “El Nuevo Orden de la Libertad” y a “El Hombre Montaña” en medio de riffs cadenciosos que demuestran todo lo gancheros que pueden ser Los Natas.
“Siento que podría perder” repite una y otra vez la voz de Sergio Ch en “Ganar, Perder” y a esta altura del viaje parece paradójico. Uno siente que van ganando, más aún cuando suenan el denso y pesado “El Cono del Encono” y la dupleta “Humo Negro en el Vaticano” junto “El Nuevo Orden de la Libertad” que tal vez representen la última etapa de Los Natas en donde las canciones cobran vida y gancho pero sin perder la identidad experimental y libre que las caracteriza.
Para la última parte, “Patas de Elefante” – en una versión densa y sonora – y la exigida “Meteoro 2028” fueron las últimas paradas antes de volver a la realidad. Sin perder la férrea unión de trío, uno podía detener su mirada en el enorme despliegue físico de Walter Broide desde los parches, la contundencia y pesadez de Gonzalo Villagra en bajo o en la densidad riffera de Sergio Ch. Cada cual a su modo fueron dirigiendo el viaje a los confines de la percepción. Después de todo su tiranía es fácilmente derrocable. O al menos eso es lo que intentó este trío en la desapacible noche porteña.














careta